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La ampliación europea, ¿reto u oportunidad para la industria catalana?

Jordi Gual, Lluís Torrens

 

Editor: Departament de Treball i Indústria de la Generalitat de Catalunya

Documento original: La indústria catalana davant l

Año: 2004

Idioma: Español

Mayor peso de la industria catalana en la Unión Europea, especialización en los sectores con más valor tecnológico, crecimiento de las exportaciones mundiales, y transformación de Cataluña de una economía receptora de inversiones en una economía exportadora de capital. Ése es el optimista diagnóstico que se desprende del estudio "La indústria catalana davant l'ampliació europea" ("La industria catalana ante la ampliación europea"), obra de los profesores Jordi Gual, de IESE, y Lluís Torrens, de la Escuela Superior de Comercio Internacional. En el acto de presentación, celebrado en IESE apenas una semana antes de la incorporación efectiva de los 10 nuevos miembros a la UE, Gual estuvo acompañado del conseller de Trabajo e Industria, Josep Maria Rañé, quien aprovechó para destacar las aportaciones del gobierno tripartito catalán en la materia.

El libro presenta resultados agregados y por sector (con un nivel de detalle de hasta 14 sectores y 53 subsectores), y abarca el periodo comprendido entre 1994 y 2001, cuando las barreras arancelarias entre la UE y los países entonces candidatos ya se habían reducido. Los datos analizados, corresponden a la producción, el comercio exterior y la inversión extranjera.

Los principales resultados agregados son los siguientes: en primer lugar, la industria catalana ha pasado, en esos siete años, de representar el 1,43% al 1,63% de la producción de la UE, tanto en valor añadido bruto como en exportaciones. Un aumento significativo en un contexto difícil (nuevos competidores, implantación del mercado único, introducción del euro), toda vez que la productividad no ha aumentado al mismo nivel, lo que supone "una tendencia poco sostenible" en palabras de Gual.

Por otra parte, la industria está viviendo en Cataluña un proceso especialización productiva, asumiendo cada vez más protagonismo los sectores con mayor valor tecnológico. La estructura productiva del resto de España, así como la de los países candidatos a la ampliación, sigue patrones diferentes, por lo que éstos y Cataluña serían zonas complementarias, y no sustitutivas.

Una tercera conclusión del informe es la "dicotomía" de la industria catalana: los sectores de tecnología media-alta han evolucionado muy positivamente, sí, pero los sectores de baja cualificación han aumentado de forma simultánea, un fenómeno coherente con el mencionado bajo crecimiento de la productividad.

En cuanto al comercio exterior, dos datos: el incremento de las exportaciones catalanas en todo el mundo ha sido, entre 1994 y 2001, del 154% en términos corrientes (superior al promedio europeo, un 93%); y la participación de Cataluña en las ventas comunitarias a los países candidatos era del 1,06% en 2001, un porcentaje elevado teniendo en cuenta la distancia geográfica y el peso relativo de la economía catalana en la UE.

El último resultado agregado hace referencia a la inversión extranjera directa: Cataluña ha pasado de ser una economía receptora neta de inversiones industriales a ser emisora neta; es decir, que invierte en el extranjero más que lo que recibe. Aun así, invierte poco en los países candidatos, lo que no se corresponde con su elevada presencia comercial a través de las exportaciones. En este sentido, Jordi Gual apuntó que tanto Cataluña como toda España "se han distraído" al invertir en Sudamérica en lugar de en Europa del Este, y aconsejó invertir ahora en países "poco explorados" como Bulgaria y Rumanía, que no entrarán en la Unión Europea hasta 2007.

Sectores en peligro: maquinaria, electrónica y automoción
Por sectores, el metalúrgico, el químico y el alimentario son los que tendrán un mejor comportamiento ante la ampliación de la UE, según el estudio. En cambio, la maquinaria, el material eléctrico y electrónico, y el material de transporte (incluida la automoción), al igual que el subsector del caucho, se prevén como los más sensibles, con un alto riesgo de fugas hacia los países candidatos. El informe asegura que las deslocalizaciones no tienen por qué ser negativas para Cataluña, siempre y cuando reflejen que la competitividad internacional catalana evoluciona gradualmente para pasar de sectores con baja tecnología y mano de obra poco cualificada a actividades con mayor valor añadido.

No obstante, maquinaria, material eléctrico y electrónico, y automoción son los sectores que el conseller de Trabajo e Industria de la Generalitat de Cataluña, Josep Maria Rañé, ve prioritarios en la política de su Departamento. Esta política tendrá como bases la formación, la innovación y la internacionalización, y contará con tres instrumentos que ya se están implementando: la Agencia Catalana de Inversiones, la Red de Centros Tecnológicos y el Observatorio de Prospectiva Industrial.

Según el representante de la Generalitat, la Agencia Catalana de Inversiones intentará potenciar el atractivo de Cataluña para la localización de actividades intensas en recursos tecnológicos ("captará inversiones de calidad", dijo Rañé); la Red de Centros Tecnológicos se ve fundamental para superar el déficit de infraestructuras tecnológicas catalanas y para avanzar en la articulación del sistema catalán de innovación (el triángulo virtuoso "conocimiento-administración-empresa"); finalmente, el Observatorio de Prospectiva Industrial será el encargado de diseñar una metodología útil para la diagnosis y la acción pública: realizará un análisis de los sectores susceptibles de perder potencial competitivo, combinado con un seguimiento de la evolución de los sectores y de las empresas que permita anticiparse a los cambios, lo que permitirá orientar adecuadamente las medidas de soporte.

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